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Forjados en Zorrilla
César Sánchez y Óscar González regresan a la que fue su casa en las filas de un Zaragoza diseñado para estar arriba y que se encuentra inmerso en la lucha por la permanencia
El Real Zaragoza había preparado un plantilla para dar el salto de calidad definitivo en la Liga y consolidarse entre los mejores del campeonato. Un equipo con nombres como los de Diego Milito, D'Alessandro, Aimar, Ayala, Oliveira, Zapater, Matuzalem, Celades, Pavón, Lucin, Diogo, Juanfran, Óscar González, César Sánchez o Sergio García parecía estar destinado a luchar por todo. Pero así es el fútbol, que diría un 'especialista', porque precisamente en la temporada en que el conjunto maño pretendía codearse con la élite del fútbol nacional, la realidad le ha colocado en la lucha con los colistas, por evitar un descenso que no queda tan lejos en la historia zaragozana.
Primero Víctor Fernández, después y por un par de jornadas Ander Garitano, luego Javier Irureta y por último un 'hombre de la casa', Manolo Villanova, el entrenador del filial maño, son demasiados técnicos para un banquillo, pero deja traslucir las enomes dificultades que ofrece una plantilla tan variopinta.
Entre todo ese maremagnum se mueven dos ex blanquivioleta, Óscar González y César Sánchez, que parecen mantenerse al margen, al menos deportivamente, de toda la polémica que rodea al conjunto maño. Dos polos casi opuestos, con más de diez años de diferencia.
Salir del Valladolid como titular en más de doscientos partidos en Primera da carácter. Y vivir cuatro años en Madrid a la sombra de Casillas lo endurece. Así que César Sánchez (Cáceres, 1971) es uno de los jefes del vestuario zaragocista. Se le nota en la forma de comportarse en el campo, pero también en su relación con los medios locales, en su manera de ser lejos del terreno. Volver a Zorrilla le hace ilusión, y eso le convierte aún más en un enemigo a tener en cuenta.
Por su parte, Óscar González (Salamanca, 1982) fue el último en salir del vestuario tras el entrenamiento. Ya era así en su etapa juvenil y cuando apenas había llegado al primer equipo. Aunque tamiza un poco sus palabras, cosas del profesionalismo, a veces se le va el ramalazo de sinceridad, de 'digo lo que pienso', que tenía cuando empezó a frecuentar el primer equipo, y eso le causa problemas en Zaragoza, en un equipo con muchas estrellas y demasiadas ambiciones. Esa misma forma de expresarse, directa y a la cara, la ha utilizado mezclada con ironía para decir que sus amigos del Valladolid le han dicho que están «cagados» de miedo con el partido del domingo. Una frase que ha llenado la boca de muchos en estos días previos a un partido decisivos en el que el perdedor seguramente se colocará con el agua al cuello.
La vida después de Víctor
Le ha costado hacerse con un hueco en el Zaragoza. Quizá porque costó mucho dinero, tres millones de euros, para tratarse de un jovenzuelo con tres temporadas en Primera que, además, había descendido con su equipo a Segunda División. O porque a orillas del Ebro no abandonó esa irregularidad que le persiguió en la temporada de su consolidación en el primer equipo blanquivioleta. El caso es que a Óscar González no le ha sido fácil conquistar al público maño, con el que mantiene una relación complicada. Tan pronto recibe alabanzas por su juego como provoca desesperación entre quienes creen que no acaba de explotar como se esperaba de él cuando se le fichó.
Este verano vivió el momento más delicado desde que llegó al fútbol de alto nivel. Víctor Fernández decidió que el salmantino no cabía en su proyecto. A Óscar le tocó sufrir viendo muchos encuentros desde el banquillo.
La destitución de Víctor Fernández entreabrió una puerta que Manolo Villanova ha decidido abrir de par en par. En los tres partidos que ha dirigido el ex entrenador del Huesca, el '10' salmantino ha sido titular. Óscar González vuelve a sentirse importante, como lo fue en el Valladolid.
-Explíqueme eso de que sus amigos del Real Valladolid están «cagados» de miedo.
-Hombre, hablando sobre todo de la campaña que llevaba hecha el Valladolid se ha metido abajo de una forma un tanto inesperada. Estaba jugando bien, estaba bien, y se ha metido en esa zona y seguro que tienen más miedo que nosotros.
-Pero también es sorprendente lo suyo. No se entiende qué le ha pasado al Zaragoza que aspiraba a acceder a la Liga de Campeones.
-Yo tampoco lo entiendo. La verdad es que estamos ahí y ahora toca pelear.
-Víctor Fernández, Garitano, Irureta, Manolo Villanova. Una situación complicada de digerir.
-Sobre todo por eso, porque no es nada normal tener cuatro entrenadores en una temporada y la situación en la que estamos ahora es mala y es difícil y habrá que intentar sacarla adelante lo antes posible.
-¿Quién se puede poner más nervioso en un partido como el del domingo?
-Nosotros, por el hecho ese de que parecía que aspirábamos a algo más grande y estamos en una situación que no es habitual para nosotros y tendremos más presión, más tensión. Algo más que ellos.
-¿Ha habido presión porque se querían ganar muchas cosas, o porque se han creado grandes expectativas que después no se han cumplido?
-Un poco de todo. Se han hecho muchas ilusiones, tanto la afición como el club, e incluso nosotros. Teníamos aspiraciones y una vez que vas perdiendo y te vas viniendo abajo, se van quitando todas y no es lo mismo.
-Primer partido en Zorrilla.
-Sí, hace cuatro años que salí de allí y tengo un recuerdo muy especial y a ver si podemos ganar.
-Cuatro años en los que el Real Valladolid ha cambiado una barbaridad. Casi no queda nadie.
-Alberto Marcos, Óscar Sánchez y Rafita, al que conocía de la Residencia de Jugadores. Creo que nadie más.
-Ha hablado con ellos.
-Sí, ya me han dicho lo que nos espera.
-¿Nota tensión en su ex equipo por la situación?
-Sí, sobre todo porque en la segunda vuelta no han sacado apenas puntos y sí que hay tensión porque no esperaban estár en esa situación después de la primera vuelta.
-¿A qué equipo metería en el saco, suponiendo que abajo sigan Levante y Murcia?
-Los que estamos, tanto nosotros, Valladolid, Recreativo, Betis y Osasuna.
-Una Liga rara, con equipos con mucho nombre, como el Zaragoza, el Valencia o el Recreativo metidos en una zona que no esperaba nadie.
-Sí, pero la Liga es así, tiene esas cosas para bien o para mal y la verdad es que habrá que salir.
-A título particular, ¿qué tal en Zaragoza?
-Bien, en Zaragoza estoy bien y ahora con entrenador bueno la verdad es que estoy a gusto.
-Ahora, porque ha tenido altibajos también.
-Sí, sobre todo desde que llegó Víctor Fernández apenas contaba para él y con los demás entrenadores sí que he jugado pero con Víctor Fernández no he rascado bola.
-Parece que le costó asentarse.
-Sí, sobre todo que no he jugado casi nunca en mi puesto y la verdad es que me ha costado.
-Ahora el Valladolid tiene a Sergio Asenjo como exponente de la cantera. Y además interesa al Zaragoza.
-Es buen portero, además he hablado con la gente y me han dicho que es un porterazo. Lo más importante es que vayan saliendo, que la cantera siga bien.
César Sánchez: «El lunes seré el primero en desear que el Valladolid se salve»
-Partido especial porque será el primero oficial en Zorrilla desde que salió del Real Valladolid.
-Sí, ya he tenido la oportunidad de jugar allí con el Madrid en el 75 aniversario del Real Valladolid y siempre es una ilusión, aunque quizá las circunstancias no sean las mejores para ambos, pero hay que afrontarlo así.
-¿Para quién son peores las circunstancias?
-La realidad de los dos equipos es prácticamente similar, estamos a falta de nueve jornadas con todavía algunos puntos por conseguir para lograr los objetivos. Nosotros no lo esperábamos pero no por inesperado es diferente. Hay que asumir la situación que tiene el equipo a día de hoy. Y supongo que al Valladolid le pasará algo así, también ha pasado en determinados momentos por una situación más cómoda, más holgada, y ahora es lo que hay. La competencia es grande, sea por arriba, por abajo o por el medio, y eso significa que hay seis equipos ahora mismo que están luchando por el objetivo de salvarse cuanto antes.
-Como suele pasar cuando se observa desde fuera a otro equipo, resulta incomprensible la situación del Zaragoza.
-Las circunstancias muchas veces no son las deseables y este ha sido un año muy difícil para nosotros. No empezamos nada bien, con mucha ilusión y con unas expectativas enormes a raíz de habernos clasificado para la UEFA y de haber hecho el club un esfuerzo enorme para reforzar la plantilla, además de los que se habían hecho los años anteriores. Y otra cosa es que después suceda todo lo que ha sucedido. Hemos tenido cuatro entrenadores, aunque no es justificable nada, no es excusa. Pero es donde estamos, no lo hemos hecho bien y no hay que quitarse de encima ninguna responsabilidad. Al contrario, hay que asumir la que corresponda en este momento.
-Cuatro entrenadores, rumores, cosas poco claras. Ha habido de todo.
-Eso ya es pasado, ahora mismo la situación del equipo es bien clara. Hemos tenido demasiados partidos importantes desde principio de Liga, con una presión quizás excesiva desde el inicio, prácticamente jugando finales a partir de septiembre, y no es bueno. Se ha demostrado este año que está bien comprometerse e intentar asumir objetivos grandes, importantes, pero también con la sensación de que hay que crecer poco a poco, de forma sólida, y que ése es el camino a seguir. Es muy loable haberlo intentado y seguro que se va a volver a intentar el año que viene, pero hay que ir con calma.
-De esa última frase se desprende que tiene por seguro que seguirán en Primera, claro.
-Ahora hay que pensar eso. Nosotros, en estos momentos, cuando las situaciones son así de difíciles y de complicadas, la tarea más ardua es salir de la negatividad que rodea a todo el entorno. Eso hace que nosotros seamos los primeros que debemos darle la vuelta a eso. Si miras estadísticas, situaciones, etcétera, no te da ninguna moral para subir y lo que tienes que hacer es cambiar.
-¿Puede tener más fuerza un Valladolid que ya sabía que estaría peleando donde está ahora?
-Nosotros esperamos que no. A pesar de que después, el lunes, seré el primero que desee que el Valladolid se salve. Y si puedo ayudar desde aquí con rivales directos, mejor. Pero nuestro trabajo es el que es, y nuestro objetivo es ganar en Pucela.
-¿A quién bajamos?
-Hombre, cualquiera que no sea el Valladolid ni el Zaragoza.
-Hay dos candidatos que son Levante y Murcia, que están algo más lejos, pero ¿quién puede ser el tercero?
-Hay seis equipos luchando por el objetivo. No sé quién, pero lo deseable y lo que uno soñaría es que el Zaragoza esté en Primera el año que viene y el Valladolid también.
-No ha querido hablar con nadie esta semana.
-No, no, al contrario, he hablado normalmente. Es una cosa habitual, todo el mundo sabe que mi trabajo a día de hoy es otro, y sin ir más lejos Víctor aquí me marcó dos goles y es su trabajo y lo entiendo y lo asumo. Es lo que toca. Es una semana normal dentro de que pueda hacer una tremenda ilusión volver a un sitio de forma oficial, en el que me lo dieron todo futbolísticamente,personalmente, y de lo cual estoy tremendamente agradecido.
-¿Ha oído hablar de Sergio Asenjo? Recuerda mucho a usted, y ahora parece que se lo quieren traer aquí para hacerle la competencia.
-Sí, se rumorea. Está bien, todo lo que sea aquella cantera que conozco muy bien. Me parece que es algo muy importante para los chavales, y el Valladolid se ha caracterizado siempre por tener muy buenos jugadores en la cantera y por darles oportunidades, y eso es parte del futuro blanquivioleta, y más por la situación que atraviesa en estos momentos. Les puede resultar muy beneficioso para el futuro, tanto para hacer un buen equipo, con una base sólida complementada por gente que pueda venir de otros sitios como para después el asunto económico.
Extraido de NorteCastilla.es
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